martes, 23 de diciembre de 2014

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Tengo una resaca de la ostia
después de la barra libre de verdades
que me ofrecieron anoche tus labios.
Con el candado en las manos
y la llave en tu boca,
el corazón volcado
en palabras de amor
en cartas rotas,
cosí en mi piel tus experiencias
y desabroché tu sombra.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Sólo una mentira.


Notaba que llevaba mirándome más de tres minutos seguidos, que parece poco, pero es que no agachó su cabeza en ni uno solo de los asaltos de miradas que no duraron más de diez segundos. Y perdí todos yo.

No sé si es que ese día iba especialmente malpeinada o que había optado por fijarse en mí al no darse cuenta de que a su lado llevaba ya unas cuantas paradas una chica con minifalda.
Sabía que me estaba poniendo roja, y no por los perversos versos que leía; sino porque su mirada le hacía parecer hombre lobo a la vez que me recordaba al niño que compite emocionado.
Núñez de Balboa.
Todo el mundo se baja en Núñez de Balboa.
Y disimuladamente miro como agarra su abrigo, en parte no me apetece que se vaya.
Pero se levanta.


... tan solo para moverse a mi lado aprovechando el hueco libre que acababa de dejar otro hombre (no sólo en el metro).
Noto su respiración al leer los mismos perversos versos que yo leo.
Y con todo el descaro que había visto jamás dejó salir a su voz de la cueva, diciéndome que necesitaba conocer el final.
Giré la página.
La leyó satisfecho.
Y me preguntó que cuál seria el nuestro,
que si tenia sueños;
para atropelladamente cortarse comentando, como quien habla con toda la naturalidad del mundo, que sentía comenzar así, y cambió su pregunta a si era feliz.
Le miré como miran las personas atractivas - no creo que lo consiguiese- cuando iba a preguntar que si eso era más normal pero mis cuerdas vocales no fueron capaces de tocar otra nota que no fuese un rotundo y claro 'no' cargado de franqueza y con el miedo sorprendentemente ausente.
Estudié la comisura de sus labios tres o cuatro segundos para volver a fijar mi mirada en la suya,
tratando de intimidarle.
Y le devolví la pregunta.
Ahora el peso estaba en su lado de la balanza,
aunque no sé en que momento comenzamos a compartir una.
Noté como dos segundos antes de contestarme miró mis labios y ahí, como estrellado, contestó que por lo cansada que notaba mi sonrisa debía ser que más que yo, al menos, sí.
(No sé por qué esperaba una respuesta más sencilla de quien en apenas dos paradas de metro había sido un huracán en una ciudad tranquila.)
Creo que le sonreí con las pestañas, y fue como dar paso a que continuase la obra para que, sin que la voz le temblase, me confesase que desde que me había visto sonreír al leer la que él contaba como tercera página creyó que era verdad eso de que a la tercera va la vencida,  y que,
simplemente,
quería comprobar si de verdad era tan bonita o era que se le había nublado la vida un momento.
No hizo falta que acabase la frase para que ya le estuviese dedicando mi sonrisa más sincera.
Y llamadlo impulso o no se qué pero me hicieron falta sólo tres paradas más para ver que esos perversos versos se habían transformado en unos perversos versos pre-beso. O por lo menos recé por ello un segundo y lo mejor que sabía.
Me gustaba ese modo de empezar el día: "hoy he besado a un desconocido en el metro".



Pasaron siete paradas,
otros dos días alternativos,
y no sé cuantos minutos para que empezase a traer consecuencias:
(y es que no existirá el amor a primera vista, pero la atracción a primer verso si.)
Y así  fue como el resultado fueron:
veintiún noches de poesía
y otras tantas de fusión; 
que provocaron
setenta y tres poemas,
demasiada ilusión,
estúpidas creencias en el amor,
noventa y ocho sueños



y una Única mentira.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Tan sólo quedo yo.

Aprovechaste que tenía el corazón patas arriba para violar todas y cada una de mis sonrisas,
fui el lobo de un cuento sin caperucita, o al menos intentaste que fuese así.
Fui la idiota que quería ver lo que no vio,
y se dejó el alma en aguantar la irritante realidad.
Creí que encontrarme contigo
era el único modo de no perderme,
hasta que descubrí que vivía acomodada en el laberinto.
Fingí ser valiente,
hasta que me miré en el espejo,
y me di cuenta de que no servía de nada engañar a nadie
- de todos modos la única que se lo creía era yo-.
Supe que esa noche te amaría,
con los ojos inundados,
pero no quise que fueses la víctima de mi tsunami,
hacerte ser el náufrago.
Me dí cuenta de que las manos que rompen
ya no saben encajar las piezas,
y menos hacerme funcionar.
Que ya nadie me sacará a bailar
al compás de las estrellas.
No trataremos de hacernos cualquier cosa,
que no sea daño;
ni veremos repetidamente la misma película trágica
deseando que cambie el final.

Y no lo haremos,
porque no cambiaremos ningún final
si jamás supimos arreglar el nuestro.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Rabia

Es la rabia
de querer a quien dice quererte,
y te quiso,
pero nunca os supisteis querer bien.
Es la rabia
de la mentira
tan sincera
que se queda patente escrita.
Es la rabia del tiempo aprovechado
que hace que ahora lo pierda.
Es la rabia
de que tus ojos me recuerden a mis  despobladas caderas,
y a tus sueños.
De que tus brazos solo griten calor.
Es la rabia
de que mi mente sólo sepa arañarnos.
Es la rabia
de tener el botón de 'destrucción' en frente
y no pulsarlo tras la tentación
para darme cuenta
de que tú
ya lo habías arrasado todo.

domingo, 30 de noviembre de 2014

He tenido esperanza.

He visto cuerpos sin corazón que quitan la mirada cuando se cruza por delante alguien a quien le va mal; personas que niegan ayudar a los demás si no eres católico, o si no eres español; pero también necesitados que niegan esa ayuda que le ofrecen porque sus intereses confundidos piden para su cuerpo sustancias lejanas de la comida, gente pegándose por un equipo de fútbol mientras que ni se preocupan por los verdaderos problemas de este mundo.  
Pero también he visto personas con un corazón tan grande que no sé como cabe en un cuerpo tan pequeño, he visto manos capaces de dar tanto con tan sólo eso, ojos casi cerrados que desprenden más empatía de lo que son capaces de hacer otros veinte bien abiertos. He visto como carteras diminutas se exprimían hasta el punto de parecer que iban a salvar el mundo con el próximo céntimo, gente bajar a un supermercado únicamente por la necesidad de quien no tiene, y no por la suya, para dar más de lo que pueden si quiera aguantar sus brazos y aún así decir que es una miseria en comparación con lo que habría que hacer; he visto a una niña pequeña darle a su padre un kilo de comida para poder donarlo.
He tenido esperanza.

ATENCIÓN, EL MUNDO ESTÁ CAMBIANDO. TÚ ELIGES SI QUIERES DAR TAMBIÉN ESE PASO.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Cuando.

Cuando el 'quiero' y el 'no puedo' se cruzan en la calle del olvido y se dejan hacer,
cuando el corazón y la razón se dan motivos para desnudarse, para juzgarse,
  y para no hacerlo;
cuando tú y yo nos sonreímos fingiendo que podemos eliminar el tiempo,
cuando está ordenada la cabeza, desordenados los papeles y patas arriba el corazón;
cuando las noches son más frías que el invierno, y el corazón prefiere que la nieve le queme,
  creyendo que puede deshacerlo;
cuando él es él, y yo soy yo, descifrando que no habrá más sonrisas que dibujen un nosotros.
cuando las lágrimas salen de tus ojos para desaparecer,
mágicamente,
en el calor de tu sonrisa.
Cuando me canso de cuándos, y dejo de escribir.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Tiempo.

Llevo una semana cruzándome con un alma cansada
más de dos meses sin escribir cartas de amor
unas horas sin desvariar
un año sin llorar por ti en un vagón
unos segundos sin culparte por no asistir
quince años con un mordisco en el corazón
tres sin otra parte de mi
y otros tres sin encontrar a otra persona 
que no me recuerde a nadie
un mes observando las almas perdidas
-que se suben al metro
creyendo que por saber cuál es su parada 
saben dónde quieren estar-
dieciocho años siendo una llorica
diecisiete años convirtiéndome cada día en alguien más difícil
diez años amando las palabras
y tan sólo tres revelándome,

y de todo este tiempo las únicas cosas que realmente me han importado es que a vosotras os faltase vida,
que hace un mes y quince días no cumplieses 49 años a mi lado,
que hace tres años y medio no reconocieses en mis ojos tus pasos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cierra el corazón

"Si te vas,
apaga la luz al salir
y cierra el corazón",

y así,

           a oscuras,

                       escuché el portazo.

domingo, 2 de noviembre de 2014

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Creo que una pasión compartida sabe mejor, y creo que el recitar un poema, el darle tu voz a algo que ha salido de ti le da un toque distinto, así que bueno, espero que os guste:
https://www.youtube.com/watch?v=KoxcYwJsgAM

sábado, 1 de noviembre de 2014

Los versos sobre unos besos que enmudecen.

Y puede ser
que ya no queden razones
para que este corazón
quiera mantenerse a flote.
Y también puede ser
que no queden suficientes primaveras
contra éste
como para que brote de él
algo
que consiga romper su muro.
Y es que hay cosas para las que uno
nunca es lo suficientemente mayor;
como para despedirme
de tu beso de buenas noches,
porque sino
 sé
que mis versos
se tornarán oscuros
y vomitarán pesadillas.
Pesadillas que me recuerdan
quién soy,
quien me habita.
Y contra eso, sólo,
he de admitir que soy puntual,
por lo general,
para todo
menos para los asuntos del corazón.
Que nunca cumplo el envío de mis deudas,
no sé arreglar el tiempo
para que funcione el reloj del olvido;
pero siempre llegué pronto
para tatuar mis besos en tu ombligo.
No puedo negar
que me desnudo mejor con palabras,
que quitándome la ropa;
que cada vez que no entiendo algo
lo denomino abstracto.
Odio todo aquello que oculta la verdad,
pero soy la primera hipócrita
que cuando llueve
saca sus máscaras a pasear.
Que fantaseo con el amor
aún queriéndolo lejos,
con esperar en una estación
y que en el desorden
de dos personas perdidas
en un andén
se encuentre una luz de esperanza.
Que estos son los versos
sobre unos besos que enmudecen,
que empiezo pisando fuerte
para acabar besándote suave.
Y si supieras como grita mi interior
preferirías mantenerte lejos,
al refugio de que explote,
al refugio
de que el amor vuelva a cruzarse,
y nos manche.