Hoy como una niña me asomo al pozo de los sueños cumplidos, pero caídos en batalla. Como una niña pequeña temblando y de puntillas pongo banda sonora a mi alicaído corazón. Me mentí la anterior vez que me dije que no te volvería a escribir, pero ésta vez sólo lo hago para preguntarte por qué no vas forrado con un papel que diga, como en los cigarillos, 'fumarme también mata', hubiésemos hecho pleno respondiendo a mis grietas, y hubiéramos ahorrado muchísimo en papeleo: ni tantas cartas empapadas, ni tantos textos de despedida, ni tantos intentos de poesía.
miércoles, 18 de marzo de 2015
domingo, 1 de marzo de 2015
Querer(te)
Querer no es poder vivir sin ti
es preferir que me abandones
antes de que puedas sentir una puñalada
en cualquier mínima parte de tu ser.
Es vivir muda,
antes de que mi voz pueda hacerte daño,
callar antes de que la realidad
te reviente los sesos,
ver las películas que te gustan
aunque signifique pasarme dos horas
viendo sangre y escuchando tiroteos,
porque escojo eso
antes que escuchar el portazo
a mi corazón.
Es perdonar el que puedas obviar mis lágrimas
sólo por no ser causante jamás de las tuyas,
fingir que no estamos en guerra
y declararte la paz
mientras yo llevo clavadas las balas.
Es sonreír
y abrazarte
aunque ya no tengas ni puta idea de qué es querer.
Aprender a bailar sola,
la canción que me enseñaste tú;
rogar a la muerte que esta noche no venga a buscarme,
para que no mueras tú.
es preferir que me abandones
antes de que puedas sentir una puñalada
en cualquier mínima parte de tu ser.
Es vivir muda,
antes de que mi voz pueda hacerte daño,
callar antes de que la realidad
te reviente los sesos,
ver las películas que te gustan
aunque signifique pasarme dos horas
viendo sangre y escuchando tiroteos,
porque escojo eso
antes que escuchar el portazo
a mi corazón.
Es perdonar el que puedas obviar mis lágrimas
sólo por no ser causante jamás de las tuyas,
fingir que no estamos en guerra
y declararte la paz
mientras yo llevo clavadas las balas.
Es sonreír
y abrazarte
aunque ya no tengas ni puta idea de qué es querer.
Aprender a bailar sola,
la canción que me enseñaste tú;
rogar a la muerte que esta noche no venga a buscarme,
para que no mueras tú.
domingo, 22 de febrero de 2015
El lastre de tu risa.
"Sastre de sonrisas"- Rayden
Me gustaría haber sido tu "sastre de sonrisas", pero no fui más que el lastre que siempre pesaba a tu risa. Era el anzuelo que sin quererlo tenía de cebo a tu corazón, la mano que lanzaba el dardo mientras miraba a otro lado y daba de lleno en el blanco de tu mente, en blanco tras no saber qué pensar, tras no querer hacerlo. Comenzamos a bajarnos las pulsaciones de nuestras risas, a impedir que aumentasen bajo tus camisas. Me permitiste ser la sastre de tu vida, pero yo no supe más que pincharme con cada aguja; ejercer de enfermera curándote con saliva cada herida. Pero yo, yo que soy arquitecta de catástrofes y diseñadora de tempestades, no puedo más que sonreír a las adversidades.
sábado, 14 de febrero de 2015
14 de febrero.
He leído tus cartas el catorce de febrero, porque siento que hoy tengo la excusa perfecta para ello sin sentirme tan loca o tan masocamente gilipollas. Y es que a veces te eché tanto de menos que no tuve ganas de amar a nadie, sino de volver a amarte a ti; otras simplemente te echo de menos. Pero luego se me pasa y vuelvo a creer que el amor puede ser otra cosa. A veces creo que eras el único capaz de moldear las palabras para que tuviesen la forma del vacío de mi corazón. Eras el calor en cualquier estación del año, y de tren, cualquier camino que tuviese que recorrer. Eras la calma que aliviaba todas mis tormentas, un impulso cuando me sentía lejos de tocar el cielo y el ancla que me recordaba que bajo mis pies, aunque todo temblase, siempre había tierra firme. Eras como un puzzle de mil piezas y yo me sentía esa puta única pieza que faltaba, y que encajaba a la perfección, a la altura de tu pecho, rodeada por tus brazos en todos mis puntos cardinales. No sé, hasta cuando fuiste un capullo me hiciste sentir mariposa. A saber cómo lo hacías, pero bueno, hay cosas que es mejor no conocer.
martes, 10 de febrero de 2015
La tensión de dos miradas es un cristal intacto.
Se rascó la herida, demasiado fuerte y durante demasiado tiempo, hasta que sangró. No había señal ninguna de dolor en el rostro, hasta que la sangre no dejó de salir levemente a lo largo de dos minutos; no fue hasta ese momento cuando mostró dolor. Una lágrima que huyó estrepitosamente, con nombre de mujer, rodando por su mejilla, con tan mal final que acabó en sus labios. Esa fue suficiente señal para que en apenas segundos se repitiese el mismo procedimiento, distintas lágrimas, un mismo nombre. La herida podría escocer, pero a él lo único que le escocía era el alma; el hecho de que ella le apartaba la mano de la manera menos cariñosa del mundo cada vez que se rascaba las heridas, recordar que ella no dejaba que sangrase más de dos segundos porque ya la tapaba con cualquier pañuelo o servilleta, llegó a intentar parar su sangre con su suéter una vez.
Él levantó la cabeza y vio como un niño le miraba con ojos curiosos, no sabía leer en su mirada si lo que destacaba era la curiosidad o el notable desagrado que su sangre le producía, pero no la apartaba, todo lo contrario, la mantenía mientras él le miraba. Creía que ya nadie sabía aguantar la tensión que produce mirarte con alguien durante más de cinco segundos, y es que no sabía en qué momento entre que nacemos y llegamos a la edad del pavo perdemos ese don. Pero curiosamente ella lo tenía, y si al mirarse dos personas hubiese un cristal sujeto por esa tensión ellos no lo habrían roto hasta el último día.
Es curioso como, después de tanto tiempo tratando de evitar que sangrase, ella le causó la peor herida que él había tenido, y, ésa, no derrama ni una gota.
martes, 3 de febrero de 2015
Por ti.
Creo que tus manos estaban arrugadas
porque tu corazón ya tenía demasiadas estrías.
Que tus ojos se nublaron
por todas las tormentas contra las que luchaste
y las pocas gotas que dejaste que cayesen
para los mares que podrías haber llenado.
Creo que echabas de menos
como nadie jamás lo ha hecho,
y que yo lo hago ahora
más que nadie.
Creo que tu sonrisa
me daba esperanza
y que tus palabras
eran el camino que se abría bajo mis pies.
Creo que tu corazón debía estar desbordado;
cómo alguien podía entregarse tanto
a pesar de haber sufrido más,
y sé que no te gustaría que dijese esas cosas subidas de tono
a las que tus oídos
a veces
no se acostumbraban.
Creo que si mi vida tuviese que oler a algo
escogería que oliese a ti,
a tu casa,
a tu ropa,
a tu vida,
porque no habría nada mejor para olerme a mi.
Recuerdo verte tan guapa
tan arreglada,
y sentir que la sonrisa de la foto del armario
no era la misma que me regalabas a mí,
no me costó descubrir que me querías a morir,
y que me repitieses que darías un brazo si hiciese falta por mi,
que querías verme feliz,
que se me pondrían malos los ojitos de llorar.
Por favor,
ven,
y vuelve a decirme eso,
porque ya no encuentro motivos para no derramarme más.
Por favor,
vuelve,
y reza conmigo,
porque es el único modo de sentir
que mis plegarias son escuchadas
por Él,
para cuidarla a ella.
Por favor,
vuelve y déjame decirte lo guapa que volvías cada viernes de la peluquería,
lo bonitas que ella te dejaba las uñas,
lo guapa que estabas con esos vestidos,
con tus faldas.
Por favor,
regresa,
sé que aún no le he cogido gusto al vino,
pero debe ser porque no he tomado un barbadillo contigo,
que no lo he pedido en el bar de la esquina
y he recordado su nombre para alegría de tus oídos,
placer el mío que sería de probarlo contigo.
Enséñame a bailar otra vez en la entrada de casa,
que nunca me quedé con los pasos,
quiero aprender a hacer ganchillo
si mis profesoras son tus manos.
Vuelve,
prometo escribirte cada día en la pizarra,
recordarte lo que te quiero,
y llamarte cada vez que me vaya.
Que algún día llevaré las llaves
tan bien colgadas como tú,
llámame por equivocación
cuando querías llamarlos,
pero mientras vuelve
y deja que te coloque la silla sobre la hierba
a la sombra,
sí,
que sé que el sol no te sienta bien,
y déjame sentarme a tu lado,
y repíteme todo
lo que cien mil veces me has contado.
viernes, 30 de enero de 2015
Sin cobijo.
Levantó la cabeza, y se vio sola. Se hizo un ovillo tumbada sobre el sofá, le parecía inmenso cuando no era compartido, pero tampoco quería salir a andar. Sintió frío a pesar del cálido sol que traspasaba la cristalera de la habitación, pero eso daba igual, porque ella sabía que si todo no fuese una mierda él estaría abrazándola por la espalda y estarían jugando a ver cuánto tiempo tardaban hasta que se olvidasen de contarlo. Pero ahora no hace más que contar el tiempo a contrarreloj, el tiempo que hace que nadie desea verla sonreír, el tiempo que nadie sonríe por verla reír.
domingo, 25 de enero de 2015
amARTE.
Decidí amarte
hasta que desgastásemos tanto el amor
que sólo quedase arte.
El arte de odiar quererte
y aprender a quererme por amarte.
El arte de tus manos en la guitarra
o en mis labios,
del ritmo de mis latidos
sintiéndose hasta en las manos.
La cordura atándose al tejado,
asfixiando todos los miedos
y ahogando los daños.
El arte de sonreír compenetrados
de sólo saber escribir
si lo hago sobre los añicos
esparcidos de aquel pasado.
Formar sin querer un cuadro
de ropa en el asfalto.
El arte de gritar con la mirada
a un volumen incapaz de alcanzar mi voz,
coser madrugadas en nuestras espaldas
y dejar cicatrices que ni soñadas.
El arte de saber
que soy feliz sin amarte,
sin amantes.
sábado, 10 de enero de 2015
SHOW MUST GO ON
*Luces, cámara y acción.*
Se accionó mi sonrisa mientras él grababa. La vergüenza a las cámaras dejaba de existir cuándo él era el director, el productor y el protagonista. El vértigo que me producían mis complejos desaparecía por arte de magia, aunque todos sabemos que era él el que sacaba el conejo de la chistera, y el que trucaba las cartas para que mi futuro pareciese que iba a traer unos cielos claros y soleados. Era así cuando podía ver a través del objetivo tus ojos del color de las posibilidades, cuando podía caer desde el avión sin paracaídas y llegar al suelo sana y salva -o eso creía-. Así yo era feliz, me tapaba con el pelo la cara pero podías ver mi sonrisa a través de él, podía llegar el frío que yo sabía que tendría tu abrazo, daba igual que lloviese si en tus labios podía disfrutar de cualquier cosa, qué más daba que algo me fuese mal si tú tratabas de moldear mis pesadillas para que fuese una película de animación. Así, en una de las tardes en las que los miedos nos observaban temiéndonos porque ya no nos preocupaban, me miraste mientras dejábamos otro recuerdo grabado para nuestra historia, pese a la confianza seguía con la vergüenza del que ama con cada latido y me hacías reír mientras tú sonreías al verme feliz a mí, y no entendí porque había un metro de distancia entre nosotros, y por qué la cámara me enfocaba a mí cuando tú eras el protagonista de mis ojos, así fue que me acerqué hacia ti y te besé, y ya no hizo falta grabar más segundos de aquello, porque -desgraciadamente- mi memoria funciona mejor que esa cámara.
Desgraciadamente porque después pude ver que tirarme al vacío sin paracaídas me estaba destrozando a la velocidad de la luz, que tus hombros ya no serían más consuelo que el sonido de mi teclado, que ya no sería un marcador, que lo más cerca que volvería a estar del amor sería creyendo en estúpidas historias de alguno imposible, enamorándome durante cinco segundos de alguien en el metro; desgraciadamente, porque no he vuelto a sentirme identificada con el brillo que antes tenía, no coincide mi sonrisa con la que antes usaba ni mi corazón gasta la misma talla.
*Se fundieron las luces, rompimos la cámara, se cayó el telón,
y no hubo más interacción*
martes, 6 de enero de 2015
Suficiente.
¿Has llorado alguna vez todas las sonrisas que alguien te robó? Pues yo estoy harta de humedecerme las mejillas cuando tus manos están mojadas y no de mis lágrimas. Qué derecho te crees que tienes para cortarme la respiración y que no haya placer después. Quién eres para apuñalarme mirando a otro lado, para fijar tu persona en cada fachada, para no dejarme limpiar las manchas de sangre que bañan todos mis recuerdos.
Acaso no escuchas el dolor en mis cuerdas vocales,
acaso no escuchas mi corazón a cien kilómetros de distancia pidiendo tiempo muerto,
acaso pintas encima de la realidad tu fantasía.
¿Cuándo aprendiste a ignorar mis heridas?
Que quiero respirar
ahora que me he dado cuenta que hacerlo sin ti,
no es hacerlo sola.
Acaso no escuchas el dolor en mis cuerdas vocales,
acaso no escuchas mi corazón a cien kilómetros de distancia pidiendo tiempo muerto,
acaso pintas encima de la realidad tu fantasía.
¿Cuándo aprendiste a ignorar mis heridas?
Que quiero respirar
ahora que me he dado cuenta que hacerlo sin ti,
no es hacerlo sola.
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