miércoles, 27 de abril de 2016

Dime

A dónde vas ahora que nadie te espera
dónde miras desde que nadie te observa,
qué haces desde que nadie cuenta contigo,
qué visitas desde que tienes entrada libre con código de barras a cualquier ombligo.
Es ahora cuando te has dado cuenta 
que las mejores canciones las cantamos al oído,
son las que no te escribo,
los versos que por telepatía ni te digo
las sonrisas que te camino.
Ahora que nadie te pregunta
dime a quién sueñas,
ahora que nadie te planea
dime por dónde has decidido perderte.
Ahora,
que el tiempo no te importa,
susúrrame por qué respiras
y por quién cojones te ahogas.

sábado, 23 de abril de 2016

El día que no verás.

Esa parte escondida que ve la vida a través de las esquelas,
que pone un filtro blanco y negro a la felicidad 
dándole el aspecto de un recuerdo viejo.
El discurso en el funeral 
y el corazón en el ataúd,
arañando los miedos que me cubren
enterrándome bajo tierra.
Estuvisteis en mi propio funeral 
y soplasteis las velas,
dejándome a solas con mi miedo a la oscuridad.
Sobreviví entre flores y gusanos,
imaginé que brotaban ramas de mis manos. 
Era más fácil reptar que levantarse,
más sencillo dejar brotar la sangre
que tratar de curarme.
Y, aún así, reí
y os llegó el eco desde la ultratumba.
No nos vamos a morir
por hablar de cómo dejaremos de vivir,
no dejaremos de sonreír
por morir.

miércoles, 6 de abril de 2016

Pirata

Y pensaba que te repetías,
que tras cada coma venía una historia que ya conocía.

Eso mismo debían sentir cuando,
cada vez que volvía la nostalgia al mando,
yo volvía a hablar de ti.

viernes, 1 de abril de 2016

ME QUIERO

Hoy os digo que me da igual,
QUE ME QUIERO,
que me creo,
que me cuido,
y que siempre me espero.
Que lo cuento,
sí,
porque me duele ver que sólo proclamamos el amor
cuando es a otros,
y nos dejamos desnudos de caricias
de susurros,
de sonreírnos al espejo.
Que hoy me siento bien,
y lo grito,
que hoy me río
y bailo con el eco de mi risa.
Que sonrío por mi
y no por unos falsos halagos,
que no necesito calor ajeno cada noche
que llamarme  "bonita"
también me lo sé llamar yo.
Esta noche,
os juro que puedo.

miércoles, 23 de marzo de 2016

95 primaveras

Tú, que eres hermano, padre y abuelo.
Que eres luchador, reivindicador de la libertad y obrero.
Que has sido refugiado, perseguido y supuesto enemigo.
Tú, que eres esperantista, soñador y un amante de la vida.
Que eres niño, amigo y marido.
Tú, que eres sombrero, traje y estrella en el pecho.
Tú, que eres curiosidad, alegría y canción.
Tú, que eres escritor maestro y ejemplo.
Tú que estás, pero sobre todo eres.
Tú, que eres 95 veces vida.

Felicidades,
te quiero.

domingo, 6 de marzo de 2016

*

Y me pides un baile, un beso y un verso.
Y me pides que te cante, que me abra, que finja que sólo será esto.
Y me pides que me ría, que sonría, que imagine que no se quedará sólo en un momento.
Quieres que te mire, que te susurre que vivimos en un mundo más libre, que la blusa no sea tan alta, que no se te atragante el alma.
Con la mirada me pides que te viva, que te arranque la felicidad con mi risa, que lleguemos al punto auge y que después siga.
No me pidas que te destruya.
No me pidas.

jueves, 25 de febrero de 2016

Siempre un poco más allá

Y me miras fijamente a la cara.
Y hablas de mi pelo, de que se ondula donde roza con la espalda. Pero no sabes que adoro que me acaricien paseando las yemas de los dedos suavemente hasta casi tocarme el alma.
Te da por fijarte en la marca de mi frente. Y yo te cuento aquella vez que se me resbaló un peluche tras el radiador y creía que tenía los superpoderes suficientes para atravesarlo; pero no me oirás decirte cuántas veces imploró un buenas noches que acabase con un beso ahí marcado. 
Tienes la extraña manía de fijarte en mis pestañas, de animarme a pedir deseos en los que ya no creo; porque una pestaña caída ya no mueve un corazón de fuego.
Te frenas de seco en mis ojos, me dices que a veces los descubres. Y con ellos te suplico que entiendas que tengo una mirada demasiado simple, que no han visto nada en comparación con lo que he tenido que imaginar para poder comprender. Que probablemente los tenga bañados de ayer, y que extrañamente es cuando más bonitos parecen. 
Sigues como el que vuelve a poner el tren en marcha pero tiene cerca la siguiente estación, vas decidido pero con precaución. Miras mi nariz y mis mofletes, y sé que te gustan porque les dedicas una sonrisa. No lo notas, pero me sonrojo y te respiro, y es precioso que tu olor sea tan tuyo, pero tanto, que jamás lo quiera hacer mío. 
Me miras los labios, y sonrío. Es un efecto reflejo que tienes cuando lo hago hacer tú lo mismo. Y veo que me estudias los labios. Parece mentira que me calle todo lo que los he usado para fingir una felicidad que no era mi estado. Pero es entonces cuando los uso para hablarte de que jamás van a permanecer callados. Y asientes. No estás asustado.
Curvas tu mirada en mi cuello y cualquiera diría que nos gustamos, sigues la línea de mi cuerpo  y me rozas las muñecas.
Te frenas en mis manos. Sé que vas a pedirme que te escriba algo, que crees que el amor hace magia con estas manos pero estás equivocado. Nunca supe acariciar algo a menos que estuviese todo destrozado, y acabase yo sangrando. 

sábado, 30 de enero de 2016

Querida y malherida, Justicia.

No sé si le sangra el alma o le queman los ojos, pero si abres el armario aún se la oye gritando, encadenada. El volumen de sus pensamientos me ha reventado los oídos, cuando se pregunta por la noche si nadie escucha la señal de auxilio. Perdí la cuenta de cuántas veces se ató esa "cordura" al cuello y tiró sin piedad, dejándose libre en el instante en que se dio cuenta de que existe aunque nadie la vaya a rescatar. Pero ella tiene esperanza, porque sino nosotros estaríamos perdidos, y se levanta recién ahorcada casi muerta, para exponerse tal como vino al mundo, desnuda y sin vergüenza, libre y con razón, a ver si alguien la recuerda. Con la necesidad en los huesos de que el telediario la afirme y no la interrogue; con la necesidad en las manos de que abra el periódico y no se anuncien más funerales a deshora, de que las esquelas no lleven otro remitente que el de la edad. 
Pero otro día más, inconscientemente, se clava las uñas en la piel cuando tratan de justificar que una bomba se cobró esas vidas porque dos días atrás el actual opresor era el oprimido; y busca el modo de enterrar su cabeza entre las cenizas que hacen de ella cuando leen la carta de un niño que no podía seguir viviendo así, que no quería ni ir al colegio. Y siente como se muere cuando la realidad de tanta gente que sufre tras una valla o a las puertas de un país queda tan lejos de las pesadillas de ese uno por ciento del mundo que tiene tanto como el noventa y nueve restante. Y se le acaba la respiración cuando acaban las noticias y no han llegado si quiera a mencionar las barbaridades de algunos lugares del mundo donde está a la orden del día la sangre y nadie sabe lo que es la libertad.

Ella nació soñando que un día no existiesen las noticias de las tres ni las de las nueve, porque por fin alguien se le había declarado diciendo: "joder, Justicia, qué bonita eres; pienso andarte hasta que alcance la igualdad. Y de este principio pienso crear mi precipicio. Dime, Justicia, ¿dónde habías estado?". Y ella le contaría la historia de cómo un día los hombres le dieron la espalda para no ver, para no creer, para no saber lo que realmente era doler.

martes, 19 de enero de 2016

Aquí puedes venir a romperte, temerario

A veces, tenía que dejar de mirarte. Podías hundirte tú, pero yo no iba a ahogarme más contigo. Porque te miraba cuando el sol te iluminaba la cara, y tú sólo sabías darle la espalda y contemplar su sombra, y a más luz más sombra, y tus tinieblas a veces me acojonaban. 
¿Te acuerdas el día en que te vi feliz? Tú, querida mente voladora, me dijiste que lo eras porque descubriste que podías sentir tristeza, que eso significaba que fluías. Me contaste cuánto tiempo habías estado tratando de recordar qué era doler, que el día en que lo sentiste sólo eras capaz de reír; como el que se obsesiona por amar y el día en que roza el amor abraza al sentimiento en vez de al amado. 
Siempre fuiste a contracorriente, pero, a mí no me engañas, sólo porque adorabas chocarte con la gente de frente y no vivir siguiendo a paso militar una espalda.
¿Qué te rondaba por la cabeza cuando te mirabas al espejo y comprobabas, por el número de arrugas que producían tus ojeras, cuantos años tenían tus lágrimas? No eras un árbol, amor; pero siempre pensaste en lo maravilloso qué hubiese sido ver el sol a través de las copas de los árboles, perderte y rasgarte entera por las cortezas. Aunque luego desechabas esa imagen de tu cabeza pensando que no sobrevivirías una noche a tus miedos.
A día de hoy todavía no te he descifrado, te tragaste la llave antes de poner el candado. ¿Creías que algún día llegaría algún kamikaze con ganas de asomarse al abismo que producen a veces tus ojos y que trataría de alcanzarla, verdad? No te culpo, yo también fantaseo con que alguien quiera conocerme por dentro, siempre fuimos igual de idiotas. 

Por favor, si mañana decides que te rajas, que vas a destruir esa muralla, avísame, te dejaré lanzarme la primera piedra.

viernes, 8 de enero de 2016

"I'll follow you when the stars go blue"

Que te vayas todo lo lejos que quieras,
tanto como puedas,
pero que cuando te gires siempre te veas reflejado en mí,
pero gírate.
Que sonrías,
por nosotras, por ti,
que sonrías cada vez que yo lo haga.
Que sueñes todo el rato,
cuando te duermes en el sofá,
o cuando perdemos la señal.
Que te quejes,
de mi desorden
o de tu jefe,
que no me importa,
pero que te quejes.
Que no pierdas tu manía de dejar la luz encendida
pero acuérdate siempre de apagarla
cuando quieras que me vaya.
Que te siga dando igual lo que la gente diga,
pero que me hablen tan bien como siempre de ti,
y esta vez diga que yo también lo sé.
Que me cuentes tu vida antes de mí,
que recuerdes cuando eras más niño que yo,
que se te grabe a fuego todo lo que me has hecho reír.
Que no vuelva a sentirte lejos,
que cuando te abrace sepa que será a ti al que seguiré
cuando las estrellas estén tristes. 
Que sea la primera vez en mucho tiempo
que todo no parece tan negro,
que no sea la última.
Que vivas,
por favor,
siempre a tu manera. 
Que te desvivas,
por favor,
siempre a mi vera.
Que te quiero.