lunes, 25 de julio de 2016

V25

Hoy quiero salir sin sujetador a la calle,
que me admitas que no entiendes mis daños aunque hayas soplado mis velas cada año.
Quiero escaparme a un manicomio,
hacerme otro tatuaje,
que sellen mi pasaporte para no ir a ninguna parte,
pero estar en todas.
Voy a mirarte lo más triste que sé,
empezaré a trabajar un sábado cualquiera,
creerás que mi película es una versión adulta hasta que veas los dibujos de mis sábanas.
Te diré que todo va bien mientras lloramos porque conocemos la verdad;
me susurrarán que me quieren mientras intentan coserme la sombra de nuevo,
ya os anuncié que no soy Peter Pan,
que aunque parezca una niña nunca aprendí a volar
porque intentaron asesinarme a los tres,
y me fusilaron a los quince.
Quiero recuperar mi goma
y borrar a estos políticos,
ojalá en un debate a cuatro:
un padre que no puede dar de comer a sus hijos,
una mujer maltratada,
un sin techo
y tú, que sabes más de lo que hablas.
He imaginado tantas veces mi funeral
que la única constante que no he sabido despejar soy yo,
polvo,
en esa caja.
Ojalá te rías tanto que sin darte cuenta acabes en el cine conmigo,
que me cuente que ha echado el mejor polvo del mundo,
consigo mismo.
No quiero la limosna de tus palabras,
hace tiempo que no sienten nada.
Hoy han tecleado junto a mi soledad,
creo que la han arropado.

Te espero en la orilla del mar,
ahogando una a una todas las canciones
que no me vinieron a rescatar.

miércoles, 6 de julio de 2016

VII

Tenía las manos tan frías como mi corazón, no éramos las piezas de un puzzle pero era otro modo de encajar. Era inevitable el escalofrío cuando bajaba lentamente con la yema de su dedo por mi espalda, cuando retrocedía sin esfuerzo por cada una de mis vértebras, subiendo con sus dedos mis escaleras, y volvía para hacer curva en mi mandíbula. Parecía mentira que conociéndole tan poco tuviese tantas ansias de saber hasta el último de los pensamientos que le rondaban por la cabeza. Derrapaba por mi cintura y pasaban a toda velocidad por mi boca las ganas de preguntarle por su vida. Su risa era un canto a la libertad del que reivindica lo que quiere y no lo que puede alcanzar. 
Por suerte mi hielo servía de resistencia, de escudo y de anestesia. Yo con ese pánico tan latente a las operaciones y él abriéndome el corazón en canal con un pulso firme y radical. Me descosía cada noche la herida que abría de par en par la jaula de mi locura, para volver a esconderla tras la cordura de ese hilo con el que la cerraba en cuanto los primeros rayos de sol amenazaban por la ventana. Cada noche la luna nos dejaba boquiabiertos, recuperábamos la sensación de ser dos niños sin complejos que se sentaban en el regazo de su abuelo. Yo me acurrucaba y él tomaba siempre de la mano a sus fantasmas. Qué bonita se veía la vida bajo ese tono de blanco imperturbable.
No sé cuántas noches pienso en la que él me beso la punta de los pies. Me dijo que había recorrido más que la mayoría de los que andan teniendo en mente cada kilómetro. Sonrió curvando sólo una de las comisuras: "debes estar cansada". Esa noche me cuidó, fue la misma que me miró a los ojos y usando su dedo como batuta hizo cantar a los árboles. Y con ese fondo de orquesta me habló de mí. Me dijo que en su soledad me imaginaba feliz, que tenía una casa en la que el último escalón chirriaba, y el eco de las paredes sólo devolvía la risa. Que aunque viviese entre cuatro paredes mi alma no se podía enjaular, que tenía siempre más ganas de huir que de estar, y que si mirabas bien sabías que mi yugular tenía grabada a fuego la palabra libertad. Que iba a coger muchos más metros sin ningún destino como hice ese día, pero que ninguno sería comparable a aquel. Que cuando cerraba los ojos con más fuerza nos veía sonriéndonos de un lado al otro de la acera, y que no siempre íbamos en caminos contrarios. Que sembraría un trocito de mí en cada parte del mundo, y que el día en que recogiese sus frutos no me cabrían todos en los brazos. Nos imaginaba abrazados. 
Recuerdo bien que después me miró y silenció a los árboles. Madrid pareció un poco menos gris durante un instante. 
Mis demonios esa noche la pasaron con sus ángeles.


lunes, 30 de mayo de 2016

"Un año más te echaré de menos"

Miento si te digo que estoy acostumbrada a que me afirmen de ti las preguntas que me digo. Sé más lo que debería sentir por lo que me cuentan que por nosotras; de hecho desde pequeña me dejaron claro que si estuviesen de mi piel ellos ya se la habrían arrancado, quizá yo soy un monstruo por seguir luchando, siempre he creído que es lo que te hubiese gustado. Me dicen que se lo cuentan todo, y no saben que yo empecé a escribir(te) porque creí que era el mejor modo de comunicarnos. Me comentan que tu abrazo es siempre el cielo como si yo no lo hubiese imaginado. Me asesinan cuando dicen que qué suerte tengo, si lo sé sin saberlo. Me dijeron que rezase por ti cuando sólo hiciste falta tú para desmontar los pilares de mi religión. Me pidieron que aguantara mientras ellos la tenían al volver a casa. Me consolaron y hablaron en tu nombre cuando no saben que yo tacharía de ruido cada sonido por conocer el que hace tu risa. Me compadecieron en vez de tenderme una mano. Se interesaron por el motivo y no trataron de reconstruir las consecuencias. Prefiero pensar que no sabían que mentían cuando decían que el tiempo cura, debe ser que nunca vieron el efecto invertido de ese segundero. De ti fui yo y de mí no sé qué fue tras el viento. Me hablaron de tu reflejo en mis gestos, de tu rostro en sus mejillas, le dieron vida a sus recuerdos. Me enseñaron a deshojar margaritas en busca de un 'te quiero' y yo sólo sé verte a ti en cada ramo. 

sábado, 28 de mayo de 2016

Qué pasa si tú soplas y yo soy polvo.

Llama a la puerta otra vez este corazón pesado, que a veces no hace más que estancarse en el pasado; mientras, tú sigues quitándome las piedras del camino, sin entender que para tropezarme sólo necesito mis pies y me sobran tus manos. Sigues encendiendo las velas cada cumpleaños, sugiriéndome que pida un deseo, pero aún no has visto que hace tiempo que cuando las soplo lo único que se cumplen son los años y no se hace realidad el deseo de prenderlo todo. Porque el fuego no deja cenizas, sino polvo. No me soples los deseos de las pestañas, que hace tiempo que lo único que crecen ahí son telarañas, y yo cierro los ojos esperando que te enredes. Y que a mí me dejen de dar miedo las arañas. 
Si quieres ayudarme, apártame esos prejuicios ninfómanos que tienen siempre ganas de joder a alguien, que aún no pienso ahogarme. Hazme el favor y mira tú por mí el reflejo del espejo. Quiérete y ya me iré queriendo yo luego. Despierta esta noche a tus delirios y enciérrate en mis males. Desata los hilos a ese tú al que siempre escribo. Abre la boca que esta noche suenan las doce en tu campanilla, que esta cenicienta no admite más derrotas. Sopla, que soy polvo, y voy a reconventirme en victoria. 

lunes, 23 de mayo de 2016

LA SOMBRA DE LAS FRONTERAS

Cuando me hablaron de igualdad
me escondieron que utopía era su sombra,
que siempre se agazapaba detrás.
Cuando me hablaron de igualdad,
no me contaron que sus manos llevarían las migas
y que a mí me sobraría el pan.
Cuando me enseñaron lo que era la libertad
me dijeron que podría pensar lo que quisiera
que podría amar a mi manera.
Y así crecí,
y me di cuenta que era como ellos quisieran
que mi manera tenía como límite su ceguera,
que el ancho de mi cartera
sería proporcional a los pecados que se me iban a perdonar.
Aquella vez que me dijeron lo que era la libertad
no me dijeron que la mía tendría minúsculas barreras
en comparación con vuestras fronteras,
que no llevan mi nombre.
Cuando me dijeron lo que era la justicia
escribieron en letra pequeña que todo iría bien
cuando la balanza estuviese a nuestro favor.
Cuando me enseñaron lo que era la justicia
comprendí que ésta estaba más cerca de su funeral
que de volver a brillar.
Cuando quise a la Justicia
fue cuando vi miles de corazones caminando de la mano
por una causa que no era la suya, pero era motivo de desdicha.
Cuando me enseñaron a compartir
me dijeron que debía tender mi mano,
que debía abrir los ojos al mundo que habíamos estropeado,
pero que uno sólo no conseguiría un cambio.
Y luego aprendí que mi mano chocaría con sus mandos,
que tratarían de mantener mis ojos tapados,
pero que yo iba a ser parte de ese cambio.
Cuando dejaron de hablarme de ideales mancillados,
de sueños desgastados,
entendí que mi corazón estaba al otro lado.
Que cada frontera en pie
 obliga a otra parte más del mundo a vivir arrodillado,
que cada frontera en pie
condenaba al otro lado todo lo que había soñado.

martes, 3 de mayo de 2016

A veces intento hacer cosas bonitas; otras, escribo

Hoy he sonreído a un niño en el metro. Iba él, pequeñito, entre tres adultos que deberían asemejarse más a gigantes que a flores, con los ojos tan abiertos como el que lleva el corazón listo para amar. Y así, él, automáticamente iba mirando una a una todas las caras del metro, sin prisa pero sin pausa, miraba una a una a una velocidad moderada, sin frenar un segundo. Cuando ha sido mi turno le he sonreído, y cuando ya iba a llegar a la siguiente cara ha frenado, se ha sorprendido. Me ha mirado atónito. Cualquiera diría que nunca había visto una sonrisa en el metro, pero después de recapacitar caí en la cuenta de que yo tampoco. 

Nadie le sonríe en el metro. 

Nadie te sonríe en el metro. 

Nadie me sonríe en el metro.

Y así sigo, dándole vueltas al hecho de que no sé qué me duele más, que él se haya sorprendido por una sonrisa, o que el momento que ahora me aterra sea el único en hoy en que verdaderamente he sonreído.

miércoles, 27 de abril de 2016

Dime

A dónde vas ahora que nadie te espera
dónde miras desde que nadie te observa,
qué haces desde que nadie cuenta contigo,
qué visitas desde que tienes entrada libre con código de barras a cualquier ombligo.
Es ahora cuando te has dado cuenta 
que las mejores canciones las cantamos al oído,
son las que no te escribo,
los versos que por telepatía ni te digo
las sonrisas que te camino.
Ahora que nadie te pregunta
dime a quién sueñas,
ahora que nadie te planea
dime por dónde has decidido perderte.
Ahora,
que el tiempo no te importa,
susúrrame por qué respiras
y por quién cojones te ahogas.

sábado, 23 de abril de 2016

El día que no verás.

Esa parte escondida que ve la vida a través de las esquelas,
que pone un filtro blanco y negro a la felicidad 
dándole el aspecto de un recuerdo viejo.
El discurso en el funeral 
y el corazón en el ataúd,
arañando los miedos que me cubren
enterrándome bajo tierra.
Estuvisteis en mi propio funeral 
y soplasteis las velas,
dejándome a solas con mi miedo a la oscuridad.
Sobreviví entre flores y gusanos,
imaginé que brotaban ramas de mis manos. 
Era más fácil reptar que levantarse,
más sencillo dejar brotar la sangre
que tratar de curarme.
Y, aún así, reí
y os llegó el eco desde la ultratumba.
No nos vamos a morir
por hablar de cómo dejaremos de vivir,
no dejaremos de sonreír
por morir.

miércoles, 6 de abril de 2016

Pirata

Y pensaba que te repetías,
que tras cada coma venía una historia que ya conocía.

Eso mismo debían sentir cuando,
cada vez que volvía la nostalgia al mando,
yo volvía a hablar de ti.

viernes, 1 de abril de 2016

ME QUIERO

Hoy os digo que me da igual,
QUE ME QUIERO,
que me creo,
que me cuido,
y que siempre me espero.
Que lo cuento,
sí,
porque me duele ver que sólo proclamamos el amor
cuando es a otros,
y nos dejamos desnudos de caricias
de susurros,
de sonreírnos al espejo.
Que hoy me siento bien,
y lo grito,
que hoy me río
y bailo con el eco de mi risa.
Que sonrío por mi
y no por unos falsos halagos,
que no necesito calor ajeno cada noche
que llamarme  "bonita"
también me lo sé llamar yo.
Esta noche,
os juro que puedo.