martes, 20 de diciembre de 2016

NO VAMOS A CALLARNOS

Y nos quieren sin pelos
pero con pelos en la lengua.
Que demos buena conversación
pero no hablemos demasiado.
Abiertas de mente para entender su situación,
pero cuidado con cuánto abres las piernas.
Me dicen que la desigualdad nos la inventamos,
que luchamos por algo que ya hemos ganado.
Cómo vamos a ganarlo
si no hemos luchado todos de la mano.
Que nos quejamos,
que no es para tanto.
Pero hoy han ASESINADO a otra mujer,
ha muerto por culpa de otras manos,
ya no ríe,
ya no llora,
no volverá a abrazar a sus hijos,
nadie volverá a escuchar sus latidos.
Y, mientras tanto,
otra chica tirita,
vuelve corriendo a casa,
porque por la noche ella no debería ir sola,
porque la noche la frecuentan monstruos,
y esos monstruos son humanos,
pero no personas.
Y yo sólo quiero que la calle y la noche
también sean nuestras.
Que estaréis hartos de escucharnos,
y nosotras de los gritos que califican de piropos
cuando a mis oídos sólo llega la palabra "asco".
Que necesitamos un cambio,
no hablar de víctimas,
vivir sin miedo,
seguir vivas.

Vivir amando.

martes, 15 de noviembre de 2016

Ele

Ele  abrió los ojos por primera vez hace 23 años. Al ritmo de sus parpadeos se acompasaron los corazones de dos estrellas, y su llanto fue declarado himno del dolor. Ese día ella cambió el mundo, dejando abierta la puerta a la luz y al amor. Ele iba a hacer tres años cuando abrió su corazón para acunar el de Ese.  Le mostró con sus manos como se construía la felicidad, y empezó ella el camino vigilando siempre que Ese nunca se quedase demasiado atrás. La realidad superaba esta vez cualquier expectativa, y era más placentero vivir que soñar. Pero lo que parecía eterno resultó ser terrenalmente efímero, y no tardó mucho en llegar el tsunami. Ele y Ese se calaron hasta los huesos, eran dos corazones inundados. Los lacrimales de Ese eran un poema, y Ele, al entenderlo, respiró  la fuerza del cielo entero y le dio la mano. Vivir se convirtió en algo precioso sabiendo que tras cada tropiezo la otra ya la estaba esperando con los brazos abiertos para recuperar el vuelo. Cuando reían juntas parecía que volvían a nacer las flores, y el mundo era el patio de su recreo. No pasó mucho tiempo cuando Ele comenzó a visualizar un horizonte claro que alcanzaría seguro, mientras que Ese la admiraba preguntándose cuánto tardaría en verla comerse el mundo. Donde una veía blanco la otra sólo veía negro, pero aprendieron a apreciar el gris. Una era orden, la otra caos; Ele tan claramente incansable, Ese tan notablemente rebelde. Ele tan capaz de brillar en la más absoluta oscuridad, Ese tan motivada a conocerlo todo. Ele siendo siempre el mejor abrigo con tal de que Ese no conociese lo que era realmente el frío. Crecieron, y Ele empezó a ver en Ese los ojos del Sol. Crecieron, y Ese reconoció en los ojos de Ele la esencia de la Luna. Cuando el Sol no tenía fuerzas para dar la cara siempre aparecía la Luna, con la promesa tras de sí de una nueva oportunidad, de un nuevo día.

Hace sólo 23 años que Ele bendijo al mundo con su vida, y ahora sigue siendo esa niña que siempre se entregaba en cuerpo y alma por lo que lo merecía, la que camina con paso firme y hace de las calles su terreno, la que hace que Ese no abandone nunca el juego. Sigue siendo la misma mujer que te hace preguntarte cómo le cabe tanto dentro, la que hace lo que siente y no le acobarda el miedo. El opuesto de Ese y su mayor apoyo, la que le regaló la frase de su puño escrita "eran como la luna y el sol, no podían estar juntas pero siempre iba una detrás de la otra" encerrando en palabras el secreto de sus vidas. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

ía

Supongo que si me dejas podríamos emborracharnos juntos a cerveza,
reservar el vuelo
para después perder el avión.
Podríamos hacer títeres con mis miedos
y jugar cada noche con ellos.
Quizá sea estúpido,
pero deberíamos reírnos desnudos.
Necesitarás una musa
y yo tengo tiempo
y un cuerpo que te servirá como lienzo;
de rescate nunca pido más que versos.
Acabarías haciéndome escribir.
Opto por experimentar,
por apostar sabiendo que no voy a ganar.
Porque entiendas que no necesito explicar quién eres a mis amigas,
porque te guste que abrace con fuerza a mis amigos.
Vamos a excomulgar nuestros pecados,
a casarnos con la libertad,
me da igual que seamos juzgados.
No me plantearía callarte,
asumirías que no puedo silenciarme.
Tocaría nuestra historia sin necesidad de instrumentos,
me inventaría otros cuentos,
acabaría hablando de ti en sueños.
Acabaría
con
todo
esto.

martes, 25 de octubre de 2016

P

Ella tiene un sonotone que pita cuando tose, cuando ríe y cuando la abrazo demasiado fuerte. 
Tiene unos brazos que acunan una familia entera, que son el pilar de una casa, que siempre están abiertos a cualquiera. 
Sus manos son portal de entrada y salida del arte, donde la posibilidad de que la magia exista aparece cuando roza el lienzo. Que sus manos son su retrato, y con ellas me acaricia. 
Que es capaz de ver más allá con sus ojos; y, con ellos, me guía.

domingo, 9 de octubre de 2016

Una y otra vez

Seguí buscando, tristemente, el retrato de mi cuerpo en algún poema; la nostalgia de mis labios cada vez que relamías los tuyos; que notases mi ausencia cuando faltaba mi pelo enredado entre tus manos. Pero no encontré nada.

Temí que tu cama te resultase más cómoda sin mí, que no me pensases en la parte subida de tono de esa guerra; que en la oscuridad no buscases mi silueta. Lo fácil que te hubiese sido tenerla...

Te imaginaba buscando una buena excusa para hablarme, sin saber que querer hacerlo era suficiente. Y mientras tanto yo te hacía preguntas absurdas. No te molestaste si quiera en responderlas.

Prefería moratones que me recordasen dónde habían estado paseando tus manos que esta ausencia de calor, que este estúpido cielo despejado, quería llover y me seguía secando.

Me consoló reconocerme en el espejo, a la vez que notaba en mis ojeras el cansancio, en mis comisuras tus antiguos pecados; en mi desnudez, la libertad de aquel fracaso.

domingo, 11 de septiembre de 2016

VI movimiento

Me mirabas atentamente, paseabas por mi piel sin tocarme, te preguntabas dónde estaba teniéndome delante. Me preguntaba por qué me buscabas sin mover los labios.
El primer movimiento se quedó en intento. Te avisé de que si querías desnudarme no empezases por quitarme la ropa. Tal como vinimos al mundo nos dimos cuenta de que no pertenecíamos al mismo. Y construimos un muro.
El segundo movimiento fue de tus labios y sólo fueron capaz de asesinarnos. Exigías conocer mi paradero, y yo te dibujaba una X en otras sábanas. "Por mucho que abras mis candados no sabrás encontrar el tesoro" susurré. Buscabas oro en el fondo del mar y se te estaba acabando el aire.
El tercer movimiento provocó el reflejo del cuarto, traté de acariciarte y te apartaste. Éramos la broma más triste del universo. Un cuadro sin acabar. Una canción que nadie iba a bailar. Tú y yo volviendo a poner los pies en el suelo.
Fui la protagonista del quinto movimiento, cuando interrogada por tus manos mi única certeza era la salida que iba a tomar. Me puse el vestido que hacía tan sólo unos minutos me sobraba y ahora me parecía poco cobijo.
Mis movimientos se acabaron cuando te diste cuenta que esto no era un juego, y al girarte pusiste fin a tu partida.
Guardé un beso entre tu pelo para que siempre pudieses encontrarme, y desaparecí.
El portazo fue serpiente, que mordiéndome susurró que era yo el veneno.

domingo, 21 de agosto de 2016

21V

No pienso en ti por ti
sino porque apareció la idea
contigo
de un plural que no supimos conjugar,
con mi singular manía de desordenarlo 
todo
y la estúpida convicción de poder
al fin
amontonar mis manías 
y barrerlas junto a mis miedos.
Pudiendo volar 
elegí hacerlo a ras de suelo
y, otra vez,
no me funcionaron los frenos;
no te preocupes,
mi airbag nunca salta a tiempo
así que ahora,
lo que barro,
son los restos.


sábado, 6 de agosto de 2016

La flor que siempre quise en mi jardín

Sé que ella era la flor que Antonio Flores siempre quiso en su jardín. La chica de ayer que Antonio Vega, y cualquiera, hubiese rezado porque volviese cada día. Que era el propio mundo el que se preguntaba que hacía una chica como ella en un sitio como este, y ni Burning supo responderse. La mujer por la que Neruda me hubiese cedido los versos más tristes aquella noche. Ella es la X que marca el tesoro en cada mapa, que el grito de Munch no es más que el reflejo del corazón de todos los que la vieron marchar y fueron presas del pánico. La luz que guía cuando entristecen las estrellas. La duda en cada pétalo y la certeza en cada flor. Es ELLA, y me da igual si no hay un "Él", que será la única razón en mis plegarias. Sería musa de poetas, y dejaría en ridículo a cualquier Venus si sonriera.

Que mi corazón desde entonces es la Acrópolis de Atenas, que sigo en  ruinas; pero sigo por ti. Y sé que no es nada, pero eres el motivo por el cual elegí como forma de morir escribir.

jueves, 4 de agosto de 2016

FINDING SILVIA I

"Me moriré en París con aguacero, 
un día del cual tengo ya el recuerdo. 
Me moriré en París —y no me corro— 
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso 
estos versos, los húmeros me he puesto 
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, 
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban 
todos sin que él les haga nada; 
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos 
los días jueves y los huesos húmeros, 
la soledad, la lluvia, los caminos..."

César Vallejo

"Moriré durmiendo, evitando cualquier dolor, huyendo del sufrimiento", dije cuando me preguntaron cómo preferiría morir. Supongo que siempre me había imaginado muriendo de cáncer en una cama. 
"Yo moriré mirando a los ojos a la persona que ame"- me respondieron. En ese mismo instante recuerdo que me pareció hasta bonito morir, imaginé una cama inmensa en la que sólo había hueco para dos. Ahora tampoco creo que me convenciese, tengo sólo dos ojos y un corazón que late por un número mayor de personas. 
Ahora que lo único que temo de la muerte es el dolor que puede causar, pero no a mí, sino al otro, tengo claro que pienso hacerlo todo. Moriré probablemente un día durmiendo, cuando tú te levantes y sin que lo sepa, te vayas, y no volveré a despertar igual aunque abra los ojos por la mañana. Moriré mirando a los ojos a la persona que ame, cuando inevitablemente me rompa el corazón, o quizá cuando el suyo deje de latir. Además, hoy es jueves, pero es verano, y vivo porque morir ahora mismo no me llama. No soy aquella niña asustada. Y cuando lo haga, cariño, pienso ser más arruga que mujer, contaré aún más veces las cosas de las que ya lo hago, porque en ese entonces ya tendré algo que decir que merezca la pena escucharse. Pienso ser anciana de pelo blanco y un moño alto, tengo claro que tendré las comisuras llenas de historias que un día me hicieron reír. Voy a vivir la vida que la muerte le arrebató a ellas. Ligaré con ochenta años porque me compraré una faja que me ponga el culo en su sitio, y lo haré con la cabeza bien alta. Probablemente tendré las orejas rajadas, por el peso de los pendientes y las gilipolleces que tenga que escuchar. Tendré los ojos caídos pero nadie lo verá tras unas gafas de culo de botella, se fijarán más en lo caídas que tendré las tetas. Haré un año de Papa Noel por Navidad porque me gusta como me sienta el rojo, y ya será hora de probarme la barba. Me dedicaré los libros que me regale, porque no siempre aciertan. No daré caramelos a los niños en el parque porque lo más probable es que me los coma yo. Aunque no esté sorda responderé siempre lo que quiera. Cederé mi sitio en el metro a la persona con la sonrisa más bonita. Me caeré por las escaleras y se me abrirá el corazón, ensuciaré los escalones con mi sangre y haré que los corruptos se resbalen. Tiraré monedas en vez de pan a las palomas en el parque, y pagaré mis deudas con el pan que otros deberían probar. Pensaré en mí como si de otra persona se tratase. Comeré únicamente aquello que no me conviene. Seguiré escuchando rock, y cantando con el puño en alto mensajes de reivindicación.  

Pero, a la mierda, no pienso morir.

lunes, 25 de julio de 2016

V25

Hoy quiero salir sin sujetador a la calle,
que me admitas que no entiendes mis daños aunque hayas soplado mis velas cada año.
Quiero escaparme a un manicomio,
hacerme otro tatuaje,
que sellen mi pasaporte para no ir a ninguna parte,
pero estar en todas.
Voy a mirarte lo más triste que sé,
empezaré a trabajar un sábado cualquiera,
creerás que mi película es una versión adulta hasta que veas los dibujos de mis sábanas.
Te diré que todo va bien mientras lloramos porque conocemos la verdad;
me susurrarán que me quieren mientras intentan coserme la sombra de nuevo,
ya os anuncié que no soy Peter Pan,
que aunque parezca una niña nunca aprendí a volar
porque intentaron asesinarme a los tres,
y me fusilaron a los quince.
Quiero recuperar mi goma
y borrar a estos políticos,
ojalá en un debate a cuatro:
un padre que no puede dar de comer a sus hijos,
una mujer maltratada,
un sin techo
y tú, que sabes más de lo que hablas.
He imaginado tantas veces mi funeral
que la única constante que no he sabido despejar soy yo,
polvo,
en esa caja.
Ojalá te rías tanto que sin darte cuenta acabes en el cine conmigo,
que me cuente que ha echado el mejor polvo del mundo,
consigo mismo.
No quiero la limosna de tus palabras,
hace tiempo que no sienten nada.
Hoy han tecleado junto a mi soledad,
creo que la han arropado.

Te espero en la orilla del mar,
ahogando una a una todas las canciones
que no me vinieron a rescatar.